La oferta y la tienda
Decidimos qué producto sale primero y cómo se presenta.
Y monto la tienda entera alrededor: fichas, textos, cobro. Tú no tocas nada.
Para fabricantes que venden bien en su zona
Ya sabes dónde estás
Vamos a estrenar tu producto en toda España. Yo monto el sistema entero: la oferta, la tienda, los correos y los anuncios. Tú sigues fabricando.
Tu informe ya te dice qué hay que montar. El escalón, la caja, lo que se cuenta de tu producto y las cuatro primeras semanas. Puedes hacerlo tú, y deberías intentarlo. Lo que hay aquí abajo es lo otro: qué cambia si lo montamos juntos, quién hace qué, y qué pasa si no funciona.
Las tres primeras marcas van 100 % a comisión. Si tú no vendes, yo no cobro. Trabajo con tres marcas a la vez: quedan plazas de las tres primeras.
Detrás de esto hay una persona, no una agencia: Mario Saiz, de un pueblo de Burgos. Conóceme ↓
El problema
Hay productos acojonantes en este país que solo conoce la gente que entra por la puerta. En su pueblo, en su ciudad, en su valle. Y el resto no tenemos ni opción de probarlos. El tuyo es uno de esos.
Lo compra todo el que lo prueba. Repiten. Te lo recomiendan al vecino. Y aun así, tu mercado acaba donde acaba tu calle.
Cuando bajas la persiana, no vende nadie por ti.
Cada temporada floja vuelves a empezar de cero.
Y mientras tanto ves a marcas con la mitad de producto que el tuyo vendiendo en toda España. No porque sean mejores. Porque alguien las cuenta.
Lo que nadie te contó
Tienes una página que te montó alguien, o un perfil donde subes una foto cuando te acuerdas. Ahí sigue. No entra nadie y no ha traído un pedido en su vida.
Nunca te terminó de cuadrar, y bastante tienes con sacar el trabajo adelante. No has perdido nada. Estás donde estabas.
Da igual cuál de las dos. El resultado es el mismo, y el motivo también.
Estar y vender son dos cosas distintas.
Nadie te lo dijo nunca. Y no tenías por qué saberlo tú.
Una tienda en internet sin nadie que traiga gente es un local precioso en una calle por la que no pasa un alma. Puedes tener el mejor escaparate del pueblo: si no pasa nadie por delante, no vendes.
Eso es lo único que te ha faltado siempre. La calle.
No fallaste tú. Tampoco tu producto — ese ya lo compra todo el que lo prueba.
Cómo se hace
Decidimos qué producto sale primero y cómo se presenta.
Y monto la tienda entera alrededor: fichas, textos, cobro. Tú no tocas nada.
El camino completo: los anuncios, la página y los correos.
Escrito como lo contarías tú, no como un catálogo.
Miro por dónde se está escapando la gente y lo tapo.
Y cada semana tienes un informe con dónde estamos, sin que tengas que pedirlo.
Y se hace poco a poco, sin parar, validando cada paso. Nada de quemar dinero el primer mes para enseñarte un número bonito. Primero comprobamos que tu producto vende por lo que es, y no por lo que se dice que es. Cuando eso esté claro, ahí sí: fuerte.
El reparto
Funciona mejor, no te lo voy a negar: nadie cuenta tu producto como el que lo hace. Pero no hace falta. Si no te ves, tiramos de fotos y de gente contando su experiencia, y funciona igual.
El trato
No hay cuota mensual. No hay factura el mes que no pasa nada. Cobro un porcentaje de lo que vendas gracias a las campañas que montemos. Lo que vendas por tu cuenta, en tu tienda de siempre, no lo toco.
Las tres primeras marcas van 100 % a comisión. Cuando esas tres plazas se cierren, el modelo cambia. No conozco mejor garantía que esa, y es la única que te voy a dar.
Te lo digo aquí y no en la letra pequeña.
No es por atarte. Es que montar esto y que empiece a dar señales no pasa en cuatro semanas, y el que te diga lo contrario te está vendiendo la piel del oso antes de cazarlo.
Si al terminar los seis meses no quieres seguir, las campañas se quedan contigo y yo no vuelvo a cobrarte nada.
Y una cosa más, porque es donde se cae todo el mundo: si algo no va bien, te enteras esa semana. No al tercer mes. Establezco un seguimiento y un informe cada semana. Así no hay sorpresas, ni para ti ni para mí.
Quién soy
Lo que me revienta de mi sector es la deshonestidad. Vender la piel del oso antes de cazarlo. Un titular prometiendo el oro y el moro y luego, en letra pequeña, que a lo mejor no llegas. Y cuando no llega, la frase de siempre: «tu caso es raro, esto normalmente funciona».
Al final el único que gana es el que cobra por prometer. Por eso yo cobro por conseguir.
Y lo que me lleva a esto es lo contrario: en los negocios pequeños no se valora el tiempo que hay detrás de lo que hacen. Quiero que ese reconocimiento les llegue, y que les llegue en forma de ventas.
Por eso trabajo con tres marcas a la vez y no con treinta. Necesito empaparme del producto para poder contarlo, y eso no se hace en cadena.
No tengo veinte casos que enseñarte. No te voy a maquillar eso.
Por eso las tres primeras marcas van a comisión pura: el riesgo lo pongo yo entero. Si no vendes, no cobro, y el que ha perdido seis meses de trabajo soy yo.
Lo que sí puedo enseñarte es cómo trabajo, y para eso están los quince minutos de la llamada: vengo con una idea preparada para tu producto. La escuchas, y si no te encaja, no seguimos.
Hablemos claro
No es para ti si revendes. Si coges producto de fuera, barato, y lo vendes caro aquí, no hay historia que contar y no tengo nada que hacer.
No es para ti si tu producto no va a dar beneficio online. Y si lo veo, te lo diré en la primera llamada: no creo que sea capaz de ayudarte. Y no te cobraré nada por decírtelo.
No es para ti si estás bien como estás. Esto exige moverse, y no todo el mundo quiere. No pasa nada.
Fabricas tú lo que vendes, y se fabrica en España. Vendes bien en tu zona y fuera no te conoce nadie. Y quieres seguir creciendo.
Sin sorpresas
Todavía nada que enseñarte. Por eso las tres primeras van a comisión pura y el riesgo lo pongo yo.
Tú, y directamente a Meta desde tu propia cuenta. Ni pasa por mí ni le meto comisión. Empezamos con poco y solo subimos cuando los números digan que merece la pena.
Tener web no es vender. Nadie te traía gente a esa web. Un escaparate sin calle no vende por bonito que sea.
La tienda, el cobro y los anuncios los monto yo. Lo tuyo son unas horas al mes y preparar los pedidos.
Por eso no se vende con una foto y un precio. Se vende contando quién lo hace y cómo, que es lo único que no puede copiar el del supermercado.
El objetivo son 900 € al mes a los seis meses. Te digo la cifra que puedo cumplir, no la que suena bien.
Que no cobro. Y si lo veo venir antes, te lo digo en el informe de esa semana.
Quedan plazas de las tres primeras
Quince minutos por videollamada. Vengo con una idea preparada para tu producto. Y si veo que no vas a ganar dinero con esto, te lo digo en esa misma llamada y no seguimos.